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jeudi 14 juin 2012

Nos aprendemos con los ojos, cuando podemos vernos, pero ahora el cielo me está aplastando.
A veces pienso en cómo podría llegar a ser todo si no volvemos a conectarnos bajo lluvia naranja, sin sentir el abrazo rotundo, protejidos por la barandilla negra, y la madrugada helando la ventana de hierro diagonal.
Echo de menos, y me gustaría poder escribirlo más directamente.
Poder traducirme al cien por cien, y mejorar esta vinculación con cada letra, pero me es imposible. Siempre me he obligado, porque otros me había obligado, me esclavicé del mutismo, y ya es demasiado tarde.
Aún hacía frío, pero el sol estaba dorado aquella tarde, sangrábamos en segundo plano, al saber que quedaba poco tiempo, y tú me acariciabas la piel sobre las medias, a la rivera de un río desconocido.
Una dedicatoria en espiral. Y las pupilas florecientes bajo el tamiz de aquellas nubes.
Cuando nos protegíamos en el iglú, la televisión murmuraba en el fondo, echaba de menos el brillo de las miradas, y no podía dormir, me ponía la camiseta, pero nada podía ayudarme, ni los chorros de agua fría, ni la ducha, ni la ventana, y entonces dormía.
Cuando aún nos analizábamos, cuando cada uno tan sólo era la constitutción final de toneladas de máscaras y palabras. Los besos de colores, cuando ganábamos algo de terreno al desconocimiento.
Las sábanas usadas y húmedas, como cuando tú despertaste de aquella pesadilla, y los besos mientras dormías. Cuando me enfadaba, y al marcharme por las mañanas, me sentía la persona más desarraigada del mundo, continuando una rutina incierta.
Cuando pensaba que no me querrías, ni me querías.

dimanche 10 juin 2012

Columpio.

Tú soñaste que yo me enfadaba contigo por subirte mal a un columpio, aunque luego me convencías para subir contigo, y el columpio se convertía en una mecedora.
Y nos pedíamos perdón, y seguíamos oscilando cubiertos de mantas.
Así fue como lo contaste.
Yo soñé que un loco nos perseguía y teníamos que arrojarle una bolsa llena de pintura para que nos dejara en paz.
Después tuve miedo de no volver a sentir tus abrazos rotundos, o de tener que abortarlo para que no hiciera daño, y miraba el cielo para empapar los ojos, pero no las mejillas o la camisa.
Te necesito todos los días.
La miel.
  

dimanche 27 mai 2012

Yo sólo quería protejerlo, y ha sido una catástrofe.

jeudi 15 mars 2012

Tenía este consejo neblinoso en la cabeza, pero hoy ha pasado a primer plano: los hombres y mujeres que son como es debido se expresan por gestos, no prostituyen las palabras.

mercredi 14 mars 2012

Mapas de olas.

El hecho de que los cactus crecíeran por influjos del oleaje, hizo que en mi infancia, se cociera algo en aquel patio de luces de azulejos azules.
La vida me ha enseñado a ser demasiado intimista y lo que escribo, es un filtro que acalla e parte lo que llevo dentro, aunque ayude a canalizarlo.
A pesar de todo, quiero afanarme en resaltar el hecho de que nos hubiéramos conocido gracias a aquella afinidad horizontal: la que amaba el mar, tenía los ojos y el verbo salvaje, y el cuerpo acostumbrado a buscarse la vida, los cimientos fueron un bucle que transcurría ágil como el río.
Nos empapamos de historias, de naturaleza y de tila midori.
Los viajes enloquecidos nos insuflaron algo extraño que hizo que nos desarrolláramos la puerta interior, en cierta manera al unísono, y por eso te escribo esto.
Porque me he dado cuenta de la importancia de ese hecho.
Ahora quiero enseñarte cosas:




dimanche 4 mars 2012

"Cada uno en su lugar"

Me gustaba la ciudad amarilla más por el concepto que por la forma, me gustaba por la incertidumbre que sostenía lo ideal y que terminó explotando.
Por la ventana diagonal, y por la radio que complementaba los silencios que gritaban.
Los efectos matéricos del terciopelo.
Me gustaba incluso el sonido del despertador rojo, cuando todo parecía eterno, y el número no tenía importancia.
Ayer volví con los pies descalzos y el corazón pesado, y quise captar la mirada de hambre (después de todo). No tengo el pelo bonito.
Está siendo complicado continuar creyéndolo.
El humo a las cinco de la mañana sólo servía para eclipsar el vacío. El aire olía a marrón y lluvia, y había abejas muertas sobre la hierba.
Je ne sais pas,
"Cada uno en su lugar"

mardi 14 février 2012

Ballena madre.

Levitamos en el habitáculo de la gran ballena mecánica, su piel refleja y es de espejo, material místico y socorrido.
Levitamos al cabalgar de las olas del viento. Afuera, las hogueras de las vanidades queman la tierra, pero no importa.
Arropados por jugos maternales, descubrimos que el reflejo existe dentro del propio reflejo, así como la sombra existía hace años dentro de la propia sombra, (todo era un juego).
Vivimos en el habitáculo de tablas, y nada puede pasar,
nada, hasta que se apaguen las luces.

mercredi 8 février 2012

La mutación.

Vivía más fuera de sí que en su interioridad, y todos sabían que ese hecho adelantaba ciertos estragos.
(Algún día tengo que recordarte al compás de las yemas, pero ahora, reencarnemos los hechos efímeros que ni siquiera son hechos, para velar por su relativa perdurabilidad.)
Unos indígenas viven en una cabaña en la montaña, cerca de las nieves inhóspitas, hay un bebé envuelto en papel de aluminio, pero la figura paterna en seguida se da cuenta de que el niño es demasiado débil.
A los dos días el bebé muere, el padre abandona el cuerpo resguardado entre las nieves, para evitar el pesar de la madre, quien manifestaba un ligero retraso.
La magnitud de la obsesión va tomando un rango creciente, de tal envergadura, que el hombre visita el cuerpo cada día.
Un día le da la vuelta: del cuerpo pútrido envuelto en papel de aluminio, florecía una mutación extraordinaria, a la par que espantosa.
Una pelusa negra casi animal crecía por algunas partes, mientras que en la cara del cadáver del niño inválido se dibujaban símbolos bermejos procedentes de otros mundos.
Mientras tanto la figura paterna mutaba a mí.
Los dientes se me resquebrajaban a medida que se sucedían las situaciones bizarras, absurdas e incluso cómicas.
Cerraba la boca con cuidado de que no se perdieran o escaparan los fragmentos.
Pero mi dentadura nunca iba a repararse (me lo corroboró un desconocido que vestía de forma extraña).

vendredi 23 décembre 2011

Descripción del poema visual de la rutina del invierno (y lo que se escapa de mis recuerdos)

Se me ocurren transitorios poemas rutinarios, al transpasar la membrana de hierro y aroma oleoso, para acordar el pacto de cortarme con el frío.
Éste, pendiente de mis huesos, me acompaña como un fantasma susurrante en el trayecto invernado,
Mamut de deshechos, Jesucristo de nadie, Pinturas de nadie, vidas de nadie,
Piscina vacía, como expresión de este insoportable nihilismo.
La espera bajo la escarcha es menos pesada al ser acompañada de los manjares más austeros, que en tales circunstancias se tornan maravillosos.
Recuerdo mis excesos terribles y me arrepiento.
Monolitos mitificados sobre la hierba,
Me gusta mi vida allí,
en cierta medida.
Entre el murmullo de osadas charlatanerías.

Vamos a escribir un título, para que no puedan tacharnos de ser la mínima expresión de la creatividad.

Soy el único testigo del círculo del acto del sabio demente indicándonos cómo seguir al sol, a través de los campos de Castilla, en un viaje transitorio.

lundi 17 octobre 2011

Porquerías amarillentas (primera reflexión en este mismo color).

S. aún no ha asimilado que no debería seguir oliendo a verano, y cumple este dogma sólo a ratos, líneas de amarillos trazan el horizonte claramente, sensibilizando todas las pupilas que se presten a ello.
Me gustas porque entre las paredes de piedra rojiza he cometido las más sublimes locuras, y te odio porque anestesias mi sensibilidad en parte y me quitas todo el agua.
Pienso mucho en mi casa y en el cielo gris de todos los días de varios meses, pienso que casa no está verdaderamente en ninguna parte,
pienso.
Pienso hoy después de mucho tiempo sin saber controlar mis raudales de pasión,
pienso después del desenfreno y de la destrucción feliz,
pienso,
en si me merezco algo,
en cómo debería continuar
 y continuarte-empezarte.

mercredi 17 août 2011

La chica por cuyo nombre no hubiera dado ni el peor céntimo.

Por aquel entonces ella no tenía nombre, sólo era una imagen conocida exclusivamente en un reducido tanto por ciento, parecía que su cuerpo de color tímido e imposible de determinar sólo fuera la plantilla que desechaba las ideas se burbujeaban en su cabeza.
Me gustaba observarla de lejos, (siempre café, siempre la vista hacia el suelo) y fantasear como siempre.
Me dí cuenta un mediodía en el coche, recuerdo cuánto tuve que girar la cabeza para no perderme ninguna milésima de segundo de su paso titubeante.
Viento olía a Otoño, soledad, belleza incomprendida, muchas ganas de gritarte todo lo que tenía censurado por dentro.
Recuerdo la primera vez que escuché su voz ultrasensible, fue un breve momento, sólo susurró un número, pasó el tiempo, y eclipsada por música insípida, tuve que camuflar mi verguenza con una sonrisa, luego, la espié por el hueco de la escalera..
pero, ¿ya no era lo mismo?

vendredi 12 août 2011

Cordones vivientes.

Mi cabalgar extraño pasa a ser monotema.
Temo con todas mis fuerzas que algún día el grifo se agote, y no pase a ser más que una condenada a los pozos llenos de porquería pegajosa, lo pienso mucho...
También..., pienso en la ultrasensibilidad de la piel bajo las sábanas en la duermevela de mediodías lluviosos. Me imagino mucho tu veritas y me gusta.
Fantaseo sobre cómo construírme un limbo avec toi y pintarnos de la ausencia de color, reflexionar como en un nido, sobre toneladas de asfalto gris que se desparraman metros más abajo.
Fantaseo sobre los muertos que pudieran estar ahogados en las aguas de una urbe atravesada por un río, (tú y yo los contaríamos).
Fantaseo todo el rato, como si anclarme en terreno firme fuera un pesadísimo lastre con el que no puedo cargar, me encanta autoproclamarme soñadora, y por ello, doy más asco y me precipito sin razón hacia un suelo de grava muy aburrido.
Sólo estoy enumerándote sin pensar, llevando medianamente subyugada mi locura desatada, tratando de metamorfosearla en algo diferente, pero sinceramente, no creo nada en mi Psique, en mi alma, ni en nada de lo que me han insuflado, sólo puedo inventarme cosas, y ofrecerte los frutos, desinteresadamente, porque me gusta, porque no necesito explicártelo, y porque no sé cómo voy a desengancharme de esa electricidad si algún día se requiere.
Ahora no comprendo nada, es como si la locura de verdad se hubiera desatado, como si fuera requerido que mantuviera enormes peleas dialécticas con los cordones que me atan y sostienen, rezos infernales a los pies de todas mis ataduras materiales, evasión absoluta e incontrolable, tengo miedo, ** tengo miedo.
Tengo miedo de ser mala.
Tengo miedo de que **** malo.
Tengo miedo de que mis pupilas quieran manipular más de lo que mi cabeza pueda llegar a controlar.
No voy a mermar el vuelo de mis yemas, sería fatal, no sé si quieres cuidarme, pero necesito, voy a buscar alpiste.

dimanche 7 août 2011

Absoluta mierda sin título, con un punto brillante en los finales.

A veces caigo en la cuenta de que Psique se ha acomodado terriblemente a la vida, como si la levedad hubiera despegado su base del suelo. Vuelve de la ciudad metafóricamente evidente anaranjada.
He pensado mucho, atropelladamente, en este cabalgar constante al que me he acomodado, sobre lo que llamo vida, y sobre lo que me encanta dejar abiertas muchas ventanas.
Detrás de mi fachada de estatismo, sólo anhelo emociones constantes, cambiantes, deseo, desespero.
Nada.
Sobretodo nada, como si todo estuviera pintado de la ausencia de color, cómo si mi mente estuviera sedada por una especie de droga extraña.¿No te das cuenta? No puedes compaginar locura desatada y creación, me gusta porque me extraes justo lo que quiero exhalar, y porque no tengo que explicarte nada.
Quiero analizar sin preguntar,
no sé si había escrito sobre aquella chica que apareció en la Seronda Sin Nombre una tarde extraña, apareció como un soplido de aire foráneo, con vestido color amapola y protuberancias aladas en los tobillos, todo aquello no tuvo más trascendencia que un aroma nuevo en una estancia gris que apestada a rutina.

jeudi 14 juillet 2011

vendredi 8 juillet 2011

¿Para qué los necesito si tengo alas para volar?

Las lágrimas son lastres en mis pestañas, de verdad puedo ofrecer, mieles sobre soportes floreados, no necesitamos ver el fin de nuestro calvario porque tenemos alas de victoria en nuestros tobillos.
A tí no debo explicarte nada que pudiera esconderse entre los renglones, los paraísos están cerca.
Me ha insuflado las ganas de escribir, pero al menos una vez a la semana tengo que chutarme sentimentalidad barata, qué bello es sentir, podríamos volar si en este mundo, no tuviéramos que grabar con sangre cada fatídico paso, seguir pensándolo sería engañarse.
Este camino ha sido un árido y excitante trayecto, un cabalgar desbocado, una victoria enloquecida, la pérdida de toda picaresca infantil, un sino imperturbable hacia una adultez inminente.
Llora el cielo, los días pasan sin pasar, las horas pasan horriblemente lentas, a las cinco el mundo está muerto y yo deambulo en blanco y negro por la casa, pensando qué perdedores se encontrarán en mi misma situación, o qué almas brillantes, disfrutarán de la negritud para guardar en una caja momentos de dulce sosiego desconocido.
((Ilustración del diario de Frieda Kahlo)

lundi 13 juin 2011

Muerte.

A veces Muerte extiende su dedo inquisidor apuntando hacia una eternidad limitada a cuatro paredes, la música desafina cuando los hechos pierden peso inevitablemente, y todo pasa a convertirse en parte de una nebulosa de olor pútrido.
La mano queda suspendida en el aire, y me ordena vagar por el cementerio durante días seguidos en los que nunca sale el sol, comienzo mi paseo demencial y desesperado, es triste, y las espinas me desgarran la piel.
Quebrantos y sollozos.
Una luz sale del sepulcro, puedo irme.

samedi 14 mai 2011

H. Dedicatoria:

Hoy es uno de esos días en los que tengo que escribir a contrarreloj, y busco desesperadamente, como con síndrome de abstinencia, sentimentalidad vulgar para tratar de revivirme.
Ahora es cuando recuerdo, canciones que me tocabas por teléfono, y los besos sujetos a horario.
No, a mí tampoco me gustó nunca perderos del todo: las 6 fracciones de tus labios, tus manos manchadas de pintura verde, el primero de todos, la espalda que deseo estrecharme, a la que quise mucho, y sigo queriendo.
Sigo queriéndoos, sigo queriendo conocer esta ciudad contigo/con vosotros a esas horas indecentes.
Siempre quise, pero algo no dejaba, algo obstaculizaba, quizás las cosas no debieron ser nunca así.
Pero son, y estoy contenta por ello, también sois el camino.
Es bello, y doloroso.

(H. os estoy desvelando un 25 %)

jeudi 24 février 2011

Te escribo para gritarte que lo que inspiro lo tengo callado, dentro y de piedra.
El tiempo ha pasado demasiado rápido y nos ha arrancado los ojos, y nos ha mermado los sentidos.
A veces pienso que nada de lo que hago valdrá para que en un futuro haga lo que me de la gana, sólo escribo de amor para recordarme que han vuelto a verme la cara.
Y duele un poco, es como si la jaula de oro nunca fuera a ser abierta, sólo soy una niña que se ha vuelto demente a sí misma, pero como todas busco lo mismo.
Y lo sabéis, y lo sé, y lo sabe todo el mundo,
pero esconderlo queda más bello, las jaulas de otro lo tiñen todo de trágico,
¿Aún no os habíais dado cuenta de que soy una fingidora?


Quizás la rectitud excesiva te lleve a pensar que tengo algún tipo de retraso.

jeudi 13 janvier 2011

Negro.

Y ese día pudimos contemplar la pureza imperturbable del negro, un negro que se arrastraba, se tostaba fatídicamente con el sol, pero que, no obstante, se mantenía ingrávido y etéreo, casi divino.
 Mirada negra y piel negra, cadenas relucientes oprimiendo a la fiera, aquellos ojos, aquellos arapos.
El ritmo y la voz.
Aquella mujer, encadenada, encomendándose a Dios con la mirada absorta y cristalina, con las manos atadas. La maldad hacía sus apuestas en vano, nunca podrían comprar tal pureza. La elegancia estaba en crisis, pero seguía siendo impenetrable.
Un negro total que convive con todos los demás, que los ama pero no puede ser tocado, llegarás al sol pero nunca te quemarás.
Serás noche.
La tranquilidad lineal sobre la que se inscriben las enloquecidas efervescencias.