jeudi 15 mars 2012

Tenía este consejo neblinoso en la cabeza, pero hoy ha pasado a primer plano: los hombres y mujeres que son como es debido se expresan por gestos, no prostituyen las palabras.

mercredi 14 mars 2012

Mapas de olas.

El hecho de que los cactus crecíeran por influjos del oleaje, hizo que en mi infancia, se cociera algo en aquel patio de luces de azulejos azules.
La vida me ha enseñado a ser demasiado intimista y lo que escribo, es un filtro que acalla e parte lo que llevo dentro, aunque ayude a canalizarlo.
A pesar de todo, quiero afanarme en resaltar el hecho de que nos hubiéramos conocido gracias a aquella afinidad horizontal: la que amaba el mar, tenía los ojos y el verbo salvaje, y el cuerpo acostumbrado a buscarse la vida, los cimientos fueron un bucle que transcurría ágil como el río.
Nos empapamos de historias, de naturaleza y de tila midori.
Los viajes enloquecidos nos insuflaron algo extraño que hizo que nos desarrolláramos la puerta interior, en cierta manera al unísono, y por eso te escribo esto.
Porque me he dado cuenta de la importancia de ese hecho.
Ahora quiero enseñarte cosas:




dimanche 4 mars 2012

"Cada uno en su lugar"

Me gustaba la ciudad amarilla más por el concepto que por la forma, me gustaba por la incertidumbre que sostenía lo ideal y que terminó explotando.
Por la ventana diagonal, y por la radio que complementaba los silencios que gritaban.
Los efectos matéricos del terciopelo.
Me gustaba incluso el sonido del despertador rojo, cuando todo parecía eterno, y el número no tenía importancia.
Ayer volví con los pies descalzos y el corazón pesado, y quise captar la mirada de hambre (después de todo). No tengo el pelo bonito.
Está siendo complicado continuar creyéndolo.
El humo a las cinco de la mañana sólo servía para eclipsar el vacío. El aire olía a marrón y lluvia, y había abejas muertas sobre la hierba.
Je ne sais pas,
"Cada uno en su lugar"

mercredi 15 février 2012

El dolor dulce de repasar con la lengua una herida en los labios.

mardi 14 février 2012

Ballena madre.

Levitamos en el habitáculo de la gran ballena mecánica, su piel refleja y es de espejo, material místico y socorrido.
Levitamos al cabalgar de las olas del viento. Afuera, las hogueras de las vanidades queman la tierra, pero no importa.
Arropados por jugos maternales, descubrimos que el reflejo existe dentro del propio reflejo, así como la sombra existía hace años dentro de la propia sombra, (todo era un juego).
Vivimos en el habitáculo de tablas, y nada puede pasar,
nada, hasta que se apaguen las luces.

mercredi 8 février 2012

La mutación.

Vivía más fuera de sí que en su interioridad, y todos sabían que ese hecho adelantaba ciertos estragos.
(Algún día tengo que recordarte al compás de las yemas, pero ahora, reencarnemos los hechos efímeros que ni siquiera son hechos, para velar por su relativa perdurabilidad.)
Unos indígenas viven en una cabaña en la montaña, cerca de las nieves inhóspitas, hay un bebé envuelto en papel de aluminio, pero la figura paterna en seguida se da cuenta de que el niño es demasiado débil.
A los dos días el bebé muere, el padre abandona el cuerpo resguardado entre las nieves, para evitar el pesar de la madre, quien manifestaba un ligero retraso.
La magnitud de la obsesión va tomando un rango creciente, de tal envergadura, que el hombre visita el cuerpo cada día.
Un día le da la vuelta: del cuerpo pútrido envuelto en papel de aluminio, florecía una mutación extraordinaria, a la par que espantosa.
Una pelusa negra casi animal crecía por algunas partes, mientras que en la cara del cadáver del niño inválido se dibujaban símbolos bermejos procedentes de otros mundos.
Mientras tanto la figura paterna mutaba a mí.
Los dientes se me resquebrajaban a medida que se sucedían las situaciones bizarras, absurdas e incluso cómicas.
Cerraba la boca con cuidado de que no se perdieran o escaparan los fragmentos.
Pero mi dentadura nunca iba a repararse (me lo corroboró un desconocido que vestía de forma extraña).

vendredi 23 décembre 2011

Descripción del poema visual de la rutina del invierno (y lo que se escapa de mis recuerdos)

Se me ocurren transitorios poemas rutinarios, al transpasar la membrana de hierro y aroma oleoso, para acordar el pacto de cortarme con el frío.
Éste, pendiente de mis huesos, me acompaña como un fantasma susurrante en el trayecto invernado,
Mamut de deshechos, Jesucristo de nadie, Pinturas de nadie, vidas de nadie,
Piscina vacía, como expresión de este insoportable nihilismo.
La espera bajo la escarcha es menos pesada al ser acompañada de los manjares más austeros, que en tales circunstancias se tornan maravillosos.
Recuerdo mis excesos terribles y me arrepiento.
Monolitos mitificados sobre la hierba,
Me gusta mi vida allí,
en cierta medida.
Entre el murmullo de osadas charlatanerías.

Vamos a escribir un título, para que no puedan tacharnos de ser la mínima expresión de la creatividad.

Soy el único testigo del círculo del acto del sabio demente indicándonos cómo seguir al sol, a través de los campos de Castilla, en un viaje transitorio.

dimanche 27 novembre 2011

Naranja.

Existe algo sexual y salvaje en esa sensación de pseudo-dolor, esa sensación de escozor caliente, al rozar las grietas de los labios con el corrosivo zumo cítrico, hay algo erótico y primigeniamente poético en ese acto, dolor y fruición: promesas de viernes de fuego.